15 de noviembre de 2010

Violenta Madrugada


El pluma de boomerang deberían llamarme.


Hoy venia a mi casa caminando desde metro Grecia y los engranajes volvieron a girar.
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¿Y?


¿Despertó il iñor?


80. Las curvas siempre me hacen perder el tiempo. Pista 3, no, la 4... ¿Interprete desconocido?, ¡ja!, seguro. 100. ahí si. Un animal a lo lejos cruza la carretera. Nunca he visto un animal fuera de la tele antes. La silueta esta lejos aún. 105. Un auto en la pista contraria intenta esquivar a la criatura y pierde el control.

Me ha despertao como el trueno con su chistesito oiga.


No sea así Don José.


Naiden planea los accidentes.


No alcanzo a frenar. No alcanzo a esquivar... Pero lo intento y el tiempo se detiene. El auto inicia un trompo que dudo logre terminar. ¿Sobreviviré?. Mi cuerpo se aplasta contra la puerta justo antes de chocar. ¿Por qué no me puse cinturón de seguridad?. Toda una vida usándolo y el día que lo necesito no lo tengo.


Era bonito el carro.


Pero si ni sabemo cual era el del herío.


¿Eran 2?


Con razón me parecía raro el modelo.


Miro fijamente la luz mientras me envuelve. Y el choque al fin sucede. Me parecía que llevaba una eternidad girando. Atravieso la ventana y la música ya no está. Jamás se me hubiera ocurrido que podía salir tan rápido de mi auto, aunque sentí cada milésima. Creo que voy a morir. Me gustaría ver la cara de unos cuantos cuando me vean mañana en las noticias.

¿Y vió como dejó el ciruelo?


Tremendo hoyo que le hizo.


Tuvo suerte de no comerse el tronco oiga.


Quizá lo tendriamo pudriéndose sobre la mesa.


Que es hablador Don Manuel, si sae que llamamo al Tomás y se lo llevan al tiro.


La luna esta hermosa esta noche. Esta fresco afuera. Quizá debí llevar la ventana abierta, la música no era problema, era cosa de subirle el volumen. Veo los autos aplastarse uno contra otro mientras me alejo de espaldas. Latigos. Oscuridad. ¿Agua?


Parece que ta despertando.


Despierto, estoy acostado dentro de una pieza de madera, un hombre sentado me saluda. Le respondo.

-Son la 3 de la tarde iñor.
-Donde estoy.
-En mi casa pue. José Cabrera pa servirle.

Se acerca con la mano extendida y cuando intento saludar una puntada atraviesa mi brazo. No intento esconder mi dolor y veo que tengo el brazo derecho entablillado. José se ríe, alguien más en la habitación también lo hace.

-¿Vio?, le dije que lo intentaría.
-Uste gana Don José, hoy yo pago el vino.

El segundo hombre se acerca con un jarro de plástico y lo pone sobre un velador a mi izquierda.

- Yo soy Manuel Correa. Aquí tiene un poco e jugo pa que haga sangre. Nosotro vamo a estar ajuera por si se anima.

Dicho esto ambos hombres salen del cuarto.

Me la paso un rato mirando a mi alrededor. Imaginando rostros en la madera, luego me aburro de que todas las caras que forman los nudos estén gritando. Me tomo el jugo.

¿Como mierda me salvé?

Igual alcancé a frenar bastante, quizá ya iba a 70 cuando los autos se encontraron. La ventana amortiguó. Volé. ¿Luego que?

Esta ropa no es mía.

Me termino el jugo e intento caminar.

No hay problema.

La espalda me arde, parece que la tengo vendada, debo tener una herida. Salgo de la pieza y a lo lejos veo a los 2 hombres jugando con un caballo.

Hay un tendedero al lado de la casa. Reconozco mis prendas aún mojadas.

Camino hacia ellos y contemplo el paisaje. Hermoso. Uno nunca nota lo bonito que es el campo desde un auto a 100... Solo ves verde pasar... Esto es distinto, hay un tranque a un lado de la carretera, un bosque lejos hacia el Este, un huerto al oeste, y hacia el sur los hombres que más bien parecen tener problemas con la bestia.

Siento la hierva bajo mis pies y por un segundo desprecio las zapatillas, calcetines y veredas de la ciudad. El cielo aquí es tan celeste. La brisa una caricia, los colores a mi alrededor me llenan por dentro.

Es el paraíso.

Manuel esta sobre un caballo que relincha, salta y patea. Él y su animal están dentro de un especie de cerco. José lo mira desde fuera al lado de otro ejemplar de color café.

-¿Que hace Don Manuel?
-Esta domando al caballo.
-¿Para que?
-Para poder montarlo pue, pa que esté tan mansito como este otro.
-¿Y este es agresivo también?
-No, ese ya ta amansao.

Me acerco al café.

Me siento postrado ante tanta belleza. Es una bestia enorme, sus ojos son del porte del puño de una mujer, la cabeza grande, el pelo brillante, las piernas fuertes dejan notar venas que llevan energía y vida a todo el cuerpo.

Acerco mi mano con cuidado, sintiendo como la curiosidad combate con el miedo y la admiración dentro de mi. Toco su cuello y siento lo poderoso que es, lo vulnerable que soy. Lo insignificante que soy. Lo inferior que soy.

-Si quiere lo puede montar.

Me imagino sobre su lomo. ¿Merezco tal honor?. ¿Soy digno de que su ser me sirva de transporte para un paseo?. ¿Por qué utilizar sus piernas si yo nací con las mías?

-No gracias.
-¿Por qué hombre?
-Creo que... El hombre no debería montar caballos... Es como si con eso dijéramos "soy superior a ti, te domino y me sirves, si yo quiero corres, si yo quiero te detienes, cuando quiero comes"... mírelo señor... Solo mírelo... y mírese... míreme... Es ridículo.
-Las cosas que dice iñor, si al animal no le importa eso, además le damos comida, tiene agua... Uste e muy raro oiga.
-Creo que los caballos tomaban agua y se alimentaban mucho antes de que nosotros les pusiéramos un bosal... Voy a caminar al bosque.
-Vaya no más, en 2 horas más esta el almuerzo.

Supongo que es normal. La gente aquí en el campo esta tan acostumbrada al animal como instrumento... Estoy seguro de que si viniera más gente de la ciudad pensaría como yo.

Supongo que la gente del campo también debe encontrar ridículo que los familiares dejen de verse en la ciudad, que los amigos dejen de llamarse en la ciudad... ahí un viaje hasta la casa de alguién puede ser media hora en micro. Todo el mundo tiene Internet y teléfono... y aún así estan solos... Perdidos.

Comencé mi viaje buscando algo mejor, queriendo alejarme de la maquina metropolitana... y me encuentro con más inconsciencia.

Supongo que donde esté será igual.

Y al final a mi mente llegan las mismas imágenes de siempre.

Esos aritos azules.
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Por SlapFunk





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