Tango
Da gusto cuando quienes aportan, vuelven.
Y hablando de volver... extraño.
Ahora, otro trabajo desde el fondo del pasillo...
Fongork Feat Gata:
____________________________________________________
____________________________________________________
No había ni una sola alma por las calles y eso, justamente, era lo exquisito de esas horas. Oler solo el inconfundible e insoslayable sí mismo. Se olía las rodillas y sentía el frió del cemento. Respiraba con agitación y mojaba la calle. Era nada o eso quería. Entre más se redujera, quizás esa sensación se convirtiese haciéndose más pequeña. Se abrazaba las piernas. No sabía que hacer. Periodo de angustia. Había fumado mucho, demasiado y las neuronas le bailaban e imaginaba el sonido del celular. Cantaba en susurro un tango de circo.
Pensó que si no se incorporaba ahora, no lo haría jamás. No le respondían los brazos y se abrazaba contra su voluntad. Micaela se levantó y advirtió que hace mucho que no se había movido. Se preguntó cuánto tiempo había estado así, pero no pudo responderse. Roxann.
Salió de la calle y ya en la vereda contempló con algo de pánico un auto que pasaba a ciento veinte. Miró a otro lado para no verse a sí misma en una dimensión paralela y cayó en la cuenta de que se estaba sentando nuevamente en el pasto. Se recostó. Las estrellas. Cuando pequeña habían visto junto a su papá las estrellas a través de un telescopio, ese de ahí es Marte. Una bóveda oscura e infinita se abría ante sus ojos, quizás lo oscura la hacía parecer tan inmensa. La envolvía. La contenía, como en una bola de cristal. Giraba, junto con el planeta, junto con el sistema solar y la galaxia. Giraba. Era una pasajera más de esta nave surreal y llena y más real que ella misma.
Bastaba con que el sol envejeciera lo suficiente para que pereciera y, como faraón que es, se llevara consigo a todos sus súbditos, al tercero también y a toda su tripulación y propios súbditos. Bastaban unos miles de años más para el fin de esta tribu de cuerpos celestes. Y si una estrella entera, a millones de años luz, podía desaparecer con todo su sistema solar a cuestas, esfumándose más masa de la que pudiesen constituir todos los chinos juntos, sin que ni un santiaguino lo notara, ¿Qué más daba la vida?
Camino con la luna, que algún día se iría al polvo junto con el faraón y todo el resto. Le habló un poco. No más sobredosis.
Ya había llegado a su pieza, la ventana estaba abierta y se metió en la cama, sin exorcismos, pero con una constelación de pensamientos que se aglutinaban en su frente. Se durmió al instante. Soñó poco. Soñó azul y con estrellas.
Su universo se remeció con otro latido de silencio y luego comenzó la música de comedia. Bruno sintió su cuerpo súbitamente ligero y de un solo salto bajo de la pequeña torre. Las sombras comenzaban a inundarlo todo y el decidió pasarle el mando a sus pies. Estos inmediatamente se encaminaron hacia un cerrito donde aun llegaba un poco de luz.
Sus pasos eran cortos y danzarines y la verdad lo hacían sentir un poco ridículo pero no podía evitarlos, a medida que avanzaba a lugares iluminados dejaba atrás una especie de tristeza que sentía totalmente alienígena.
Acelero el paso.
El cerrito poseía un camino a la cima con barandal incluido para que hasta los más pequeñazos pudieran subir con sus papitos a ver los fuegos en año nuevo (¡Que chiquillada! – Se sorprendió pensando - ¡Mientras no vean el crepúsculo!) Pero últimamente se había ido al carajo (Como todo – se permitió pensar) y el camino se había vuelto tan inseguro que lo habían cerrado y clausurado el cerro. Bruno pensó entonces que debería volver a tomar el control de su cuerpo y marcharse a casa, pero la noche se acercaba de una forma tan irremediable que lograba que se ahogara de terror por dentro. Trepo.
La música de comedia seguía resonando fuerte en sus oídos a medida que las zarzas se le clavaban en los brazos, había pequeños animales cerca, se mostraban ante el en breves estallidos de color para desaparecer luego en forma nebulosa, Bruno trepo mas rápido. Desde la cima le llagaban voces distorsionadas que hablaban con una inusual cadencia, decían que la gente era extraña, que cuando uno es extraño los rostros te miran feo cuando estas solo, Bruno trepo mas rápido, sentía un indescriptible temor y lo único que deseaba era decirle a las gentes de la cima que cuando uno es extraño nadie recuerda tu nombre, pero una pena le nublaba los ojos con unas lagrimas de finitud que aparecían al pensar en que las sombras eran negras, tan negras.
En un gran fogonazo rojo se le mostró un animal con rostro de mujer y Bruno se destrozo contra las rocas para acallar con los extraños de la cima una soledad que le mordió muy dentro, pero en la cima no encontró nada más que la ultima claridad del sol y un dulcísimo último estertor de Morrison.
De pie frente al mundo vio caer sobre si la noche y ni siquiera se sorprendió al pensar que ya no pensaba nada.
____________________________
Por Fongork & Gata
2 COMENTARIOS:
Ahahahaha wn! exelente foto!!!
Ponle un enlace pa que se caxe que es capitulo 2 :)
C ya!
Oye!! eso es mío!!!
... en parte...
Saludos, Fabiansillo!
Publicar un comentario